UN JUGADOR ELEGANTE
Federico Sacchi era la elegancia caminando. En su aspecto, siempre impecable con el andar sereno y firme a la vez, y en su juego: finó, distendido, armónico, pero sin desprecios ni irresponsabilidades.
Se inicio en Rosario, con Tiro Federal. Después a en Newell´s, el club que lo mostró al fútbol grande, confirmo las sospechas."Ese pibe era un crack".
Después de dos años y un poco más en Newell´s, lo contrató Racing.
Ya con Juan Carlos Lorenzo como entrenador y sin haber jugado en ninguno de los dos amistosos previos, El Toto, quien venia de destacarse en San Lorenzo, lo hizo jugar en el Mundial de Chile como volante central.
En ese equipo pensado con mentalidad europea, Sacchi era el defensor de la estirpe criolla.
Luego del triunfo ante Bulgaria (1 a 0 con gol de Facundo), llegaba el turno de Inglaterra, un rival cuyo fútbol volvía a poner en escena los mismos traumas que cuatro años antes. Por eso, Lorenzo armó un equipo en función del rival:
Puso a Rattin, un centro clásico, de volante defensivo por la derecha; trato de cubrir los costados con Vladislao Cap y Silvio Marzolini; y repitió con Sacchi de volante central. No sirvió el experimento táctico. Fue un 3 a 1 que complico las posibilidades de ese equipo que, entre otros, tenía al arquero Antonio Roma, los defensores Rubén Hacha Brava y José Delgado, los medicampistas Oscar Coco Rossi y Martín Pando, y los delanteros Rubén Sosa y Raúl Belén.
Esa caída obligaba a un triunfo frente a Hungría, en la última fecha de la primera ronda. Pero no pudo ser, cero de un lado, cero del otro. Y la eliminación argentina al costado de la Cordillera.
La Copa de las Naciones de 1964, tras el mal paso que significo el mundial anterior, surgía como un episodio complicado para la Selección. Por ejemplo, en este certamen participaban Brasil, que venís de ganar los dos últimos mundiales, e Inglaterra, el rival que lo dejó afuera de Chile ´62. El entrenador elegido para este campeonato fue José María Minella. Un nuevo cambio. Durante la década del 60 fueron 12 los técnicos que dirigieron al seleccionado nacional.
Tras el 2 a 0 frente a Portugal, llegaba el turno del bicampeón y en territorio visitante, en San Pablo. En Brasil estaba Pelé, entonces ya O Rei ¿Cómo anularlo?, era la pregunta que se repetia el cuerpo técnico y la conducción de la AFA. Sobre el mejor futbolista del año había marca personal, se resolvió. El encargado fue José Mediano, entonces marcador central de la Argentina.Atrás debía esperar Barraca.
Mediano salió a la cancha con la camiseta 11. Pero para cumplir la función preestablecida. Anular a Pelé. Lo hizo. Pero solo durante 27 minutos. Un cabezazo del brasileño le fracturo el tabique nasal. Lo reemplazo un tal Roberto Telch.
Hubo goles, pero todos argentinos. Ermindo Anega hizo el primero a los 38 minutos. Los otros dos los convirtió el debutante, Telch. Fue un 3 a 0. Sí, una goleada a Brasil frente a los ojos de sus compatriotas.
Solo faltaba un detalle de la consagración. El rival era Inglaterra. Un gol de Alfredo Rojas, las buenas actuaciones de Carmelo Simeone, Rendo y un espectacular Amadeo Carrizo, otra vez figura, otra vez invicto, fueron suficientes para el 1 a 0 de la consagración.
En 1968, San Lorenzo estaba a un paso de ganar el Metropolitano. En una campaña inolvidable, Los Matadores palpitaban la chapa de campeones invictos. Mientras, una tribuna repleta festejaba y gritaba: "Tucumano/Tucumano". Allí estaba él, José Rafael Abrecht, con la camiseta numero seis. Había llegado en 1963, y a esa altura, ya se había convertido en ídolo.
Fue una estrella en un equipo lleno de figuras: Buttice, Calis, Villar, Pedro Gonzáles, Fisher y el Bambino Veira, entre otros. Al mando estaba el Tim, el técnico brasileño.
El Tucumano tenía facilidad para llegar al gol y efectividad para patear penales. Metió casi todos los que ejecutó. Sólo Ediberto Righi, de Banfield, pudo detenerle uno.
Sereno para jugar, astuto, siempre atento, firme de buen cabezazo, Rafita no se fue de San Lorenzo del modo que merecía: a fines del 70, por problemas en la negociación de su contrato, recibió el telegrama que lo declaraba jugador libre. Enseguida varios clubes buscaron la forma de contratarlo, y finalmente se decidió por el León de México y se fue.
Este Tucumano corajudo también fue defensor de la Selección. Jugó y mostró su firmeza en Inglaterra 1966. Allí, en Wembley, también camino como un líder.
EL GRAN DEFENSOR
Alto, rubio y elegante, Silvio Marzolini fue siempre una garantía en su puesto. Buen cabeceador, impecable para salir jugando, fue considerado un referente del puesto.
Bernardo Gandulla lo vio jugar en las inferiores de Ferro y enseguida comprendió que ese muchachito, nacido el 4 de octubre de 1940, tenía futuro. Luego de un paso brevísimo por Deportivo Italiano, llegó a Caballito en 1955 hasta, que junto con el arquero Antonio Roma fue contratado por Boca. En Ferro le bastaron 23 partidos para demostrar sus condiciones.
Obtuvo cinco títulos: 1962, 1964, 1965 y los Nacionales de 1969 y 1970. En Primera disputó 389 partidos. Con el tiempo su voz se convirtió en una de las mas escuchadas, ya en tiempos de la Selección. Con 20 años debutó con la camiseta celeste y blanca.
En el mundial 62 jugó los tres encuentros. Faltó en la copa la Copa de las Naciones, pero ya era un indiscutido cuando se estaba por jugar el Mundial del 66.
( Pequeños extractos de Clarín y El Gráfico )
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