"NOLO FERREIRA"
Francisco Olazar y Juan José Tramutola, los técnicos designados para el sudamericano de 1929, lo miraban con admiración.
Manuel Ferreira ya era motivo de atención: jugaba para todos los aplausos.
En su casa de City Bell, cerca de La Plata, ese medio campista y delantero a la vez, repartía sus hojas de Derecho y Escribanía con su imaginación suelta para proyectar gambetas, pase, definiciones.
En la cabeza del Piloto Olímpico había millones de jugadas merodeando, dispuestas a salir en el momento oportuno.
Pero el talento del Nolo tenía antecedentes. Cada partido que jugaba en su Estudiantes de La Plata era para deleite.
Debuto en la selección el 14 de julio del 27 frente a Uruguay, partido que Argentina gano 1-0, que permitió una nueva conquista de la copa Newton. El gol fue de Alfredo Carricaberry, figura de San Lorenzo, pero la gran aparición de ese DIA fue la del maravilloso Nolo.
El 19 de julio del 30, en ocasión del Mundial, Argentina debía jugar contra
México. Ferreira era el capitán del equipo. Un par de días antes se paró frente a sus compañeros y les dijo:
-Miren, no voy a poder jugar el partido. Tengo que rendir un examen y no lo puedo postergar….
Nadie se quejó. Lo entendieron. Entonces Ferreira volvió a Buenos Aires, se presento en la facultad de Derecho, y rindió el examen. Aprobó con comodidad.
Años después confesaría que los profesores, quienes conocían su condición de capitán del seleccionado, se la hicieron fácil: preguntas obvias sin complicaciones.
-Está bien, vuelva a Montevideo, que juega la selección (le dijeron).
Sonrió ante el beneficio de ser futbolista del equipo que debía jugar un par de días después con Chile, en el Centenario. Ese día volvió el capitán. Y ganó la Argentina.
La conformación del seleccionado ya tenía algunos sustentos: El talento, la vocación y la inspiración.
EL FÚTBOL SE HACE MUNDIAL (1930-1958)
A Guillermo Stábile la pelota le reservaba un futuro con "triple G": gol, grandeza y gloria. Por Huracán, ubico en el máximo sitio al fútbol y archivó el montón de medallas que había recolectado del atletismo. A su alrededor se pueden repasar 30 años de Selección Nacional. El despegue internacional en serio de la Argentina, en el primer mundial, 1930, tuvo a Stábino como el goleador del campeonato. Tan goleador como fue Mario Kempes y como lo es Batistuta.
Por su rapidez lo apodaron: "El Filtrador". Tras perforar a los rivales con piques explosivos, enfrentaba al arquero, levantaba la cabeza y definía, sin potencia pero con precisión, con igual certeza con cualquiera de las dos piernas.
Stábile era muy amigo de Guillermo Barbieri, guitarrista de Carlos Gardel. Y era entendible: Él provenía de un barrio de tango, y también de guapos. La frase "estamos vencidos" no existía para Stábile, una característica que con el tiempo se hizo piel en la Selección.
Y como Diego Maradona, también jugo en el Napoli. Después cuando era Don Guillermo, cuando eligió ser técnico, se hizo leyenda. Y nunca, ni antes ni después, hubo un DT que dirigiera la Selección durante 20 años.
UN EQUIPO QUE TRANSPIRABA TANGO
Quince mil argentinos divididos en diez embarcaciones pudieron cruzar el Rió de La Plata y arribar a tiempo al Centenario (Estadio que se realizo ese mismo año en Montevideo) la tarde del 30 de julio de 1930.
Otros quince mil llegaron tarde por culpa de la niebla, muchos de los demorados igual fueron al estadio, y aunque no tenían entrada, intentaron ingresar por la fuerza. Así se cruzaron con la policía uruguaya y provocaron incidentes. Todos se esforzaban por conseguir un rato de felicidad y eso era lógico ya que esa era una época de mucha crisis (la crisis del 30).Por la violencia y los padecimientos económicos del momento, cualquier semejanza con la realidad es una simple coincidencia.
Cuatro selecciones europeas resolvieron cruzar el Atlántico para competir con nueve países de América, sin eliminatoria previa y una sede elegida por razones políticas: Uruguay cumplía el primer centenario de vida el 18 de julio de ese año, y se inauguraba el Centenario.
Argentina aterrizo en la final ganando todos los partidos: 1-0 a Francia, 6-3 a México, 3-1 a Chile y 6-1 a Estados Unidos.
Como muchas veces ocurre en los mundiales, la mejor formación se va encontrando a mediada que transcurre el torneo. Por un imprevisto, se hallo nada menos que al goleador. Minutos antes de la presentación, el 9 titular, la estrella de Boca, Roberto Cherro, se vio afectado por una crisis nerviosa. Detrás de él esperaba nada menos que Stábile, "El Filtrador" de Huracán. Fueron cuatro participaciones de 90 minutos y 8 goles, fueron sus únicas veces como jugador de la Selección. Como habrá sido que su casa se transformo casi en un templo, y que Genoa advirtió su destreza, puso 25 mil pesos y se lo llevo para Italia en Octubre del 30.
Claro que Argentina no Stábine-dependiente. Se trataba de un equipo que englobaba una defensa con personalidad y a individualidades de excelencia. Liderazgo desde la capitanía, talento, conducción y gola aportaba Manuel Ferreira, "El Nolo". Con gambetas extrañas, con despliegue y pases inesperados, hacia "barullo" el inolvidable Carlos Peucelle.
Era un grupo transparente y con un "extra" de lujo, que hacia lo suyo para consumir esa espera interminable que representaba la antesala de los grandes partidos. Se trataba de Carlos Gardel. Los jugadores lo disfrutaron en la concentración inclusive el día previo a la final, cuando los estimulo cantando "Palomita Blanca", el vals de García Jiménez y Anselmo Aieta. Claro que Gardel también paso a saludar a os rivales uruguayos.
( Pequeños extractos de Clarín y El Gráfico )
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