ANGEL VÁSQUEZ, un técnico que no fue tal
Angel Vásquez había sido elegido como técnico de la selección para el sudamericano de 1924, en Uruguay. Entonces, la función del entrenador era difusa o inexistente. La decisión legítima era la del capitán. En el plantel que concurrió a ese certamen, el arquero de Boca, Ámerico Tesoriere (las pelotas no entraban en su arco) cumplía ese papel.
Él determinaba la formación y cuando lo consultaban de los diarios de Buenos Aires él hablaba como si no existiera entrenador. En ocasión de ese Sudamericano, Tesoriere declaro a La Nacion": Estoy convencido de que mañana tenemos que ganar porque el team (equipo) que capitaneo lleva todas las condiciones para lograrlo".
Ese año Argentina termino segundo e invicto, detrás de Uruguay. En ese equipo que no se destaco por su brillo ni por su éxito, jugaba Manuel Seoane y Guillermo Ronzoni. Los dos, asociados a la historia de Independiente, entonces jugaban en El Porvenir.Como estaban suspendidos en una liga, ficharon para el club de Gerli, que estaba afiliado a la Asociación Argentina de football.
En esa época era común el fútbol que los jugadores saltaran de club y cambiaran su camiseta con la misma naturalidad con la que los futbolistas se vestían de traje luego de los partidos y con la que los técnicos no eran técnicos.
El 28 de Septiembre de 1924, en la cancha de Sportivo Barracas ya no cabía nadie; 60.000 argentinos adentro y 10.000 afuera empujando para entrar. Todos querían ver a Argentina enfrentando a Uruguay, reciente campeón Olímpico.
Encabezados por el arquero y capitán, Àmerico Tesoriere, los jugadores salieron a la cancha. Nunca habían escuchado una recepción como esa. El ruido crecía. Todos se miraron y dijeron que lo más sensato era no jugar y volvieron al vestuario.
Mientras tanto en las tribunas y en las puertas los policías trataban de ordenar lo que parecía imposible. Las tenciones se calmaron y cuando la policía entendió que se podía jugar, los futbolistas entraron al campo. La pelota comenzó a rodar, a los cuatro minutos, los hinchas invadieron el terreno.
Decidieron suspender el partido y lo reprogramaron para el 2 de Octubre.
Para ese partido se dispuso un alambrado, para impedir que los hinchas ingresen al campo, y solo se vendieron 20.000 entradas.
Y a los doce minutos hubo un corner para el equipo argentino. Cesáreo Onzari
tomó la pelota, la puso en el rincón, y desde ahí, el wing izquierdo de Huracán pateó directo al arco uruguayo; Fue el primer gol de la Argentina en ese triunfo por 2-1.Desde entonces se lo llamo el gol Olímpico.
Antes de la semifinal de los juegos Olímpicos, en Ámsterdam, donde Argentina ya había devastado a Estados Unidos (11-2) y a Bélgica (6-3), Raimundo Orsi (Mumo) cumplió con la rutina: él tocaba el violín antes de cada partido. En el estadio de Olympish los esperaba un equipo misterioso: Egipto. Argentina lo destrozo 6-0.
En la primera final, ante la mayor concurrencia para el seleccionado argentino desde sus comienzos hasta entonces (60.000 personas).Un empate que sobre la hora pudo ser victoria, 1-1 finalizo el partido con gol de Manuel Ferreira, mas conocido como el Nolo.
Había que esperar tres días para la revancha, en ese mismo estadio, el Olympish, el 13 de junio, se jugó.
Y gano la camiseta celeste con la justo, 2-1, pero no alcanzo para conseguir la medalla de oro, que se la llevo Uruguay.
"GABINO SOSA"
Gabino Sosa fue el paradigma del amor por la camiseta en los tiempos del amateurismo. Ese delantero de Central de Córdoba De Rosario era un deleite para los ojos. La revista El Gráfico lo recordó alguna vez como "un futbolista hábil para la gambeta, ágil en los desplazamientos y potente para definir".
El payador de la pelota, adoraba a su club, a ese equipo de camiseta rojo y azul del barrio de la Tablada, Rosario.
Lo querían de River, Boca e Independiente, pero el siempre decía que no. No quería dinero, un DIA cuando la conducción de Central Córdoba se le acercó para saber que seria de su futuro, el payador los sorprendió. Mientras los dirigentes esperaban que despachara con alguna cifra importante él los miro y dijo: lo único que quiero es un par de muñecas para mis hijas. Al poco tiempo Sosa las recibió. Estaba feliz.
Se destacó en el campeonato Sudamericano de 1927 y 1929. En 1926, convirtió cuatro goles frente a Paraguay y estableció el record que duro por muchos años. En la selección disputo 14 partidos e hizo 6 goles.
El tiempo y su leyenda determinaron que el estadio de Central Córdoba se llamara: Gabino Sosa.
( Pequeños extractos de Clarín y El Gráfico )
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