GUILLERMO CAÑAS, EL GLADIADOR DEL TENIS
En el apogeo del Imperio Romano se decía que las arenas del Coliseo eran el manjar más exquisito para los degustadores de las luchas cuerpo a cuerpo entre los prisioneros de guerra o esclavos devenidos luchadores. Fue Curión, el Joven en el 52 a.C. a quien se le atribuye la idea de construir dos teatros de madera de igual tamaño que formaban un inmenso óvalo. Pero el Emperador Tito fue quien inauguró oficialmente el Coliseo en el año 80 d.C. Allí esos luchadores se convertían en gladiadores.
Entre las diferentes clases de gladiadores estaban los samnitas, que usaban escudo y espada, los retiari se armaban con una red y un tridente, y los ecuestres combatían a caballo con una lanza. Dicen que el espíritu de esos primeros años después de Cristo dejó su huella en Argentina en el siglo XX. La leyenda cuenta que en Tapiales, Partido de La Matanza, un 25 de noviembre de 1977 surgió un gladiador argentino inclaudicable. Guillermo Cañas no es samnita ni retiari. Lidia con sus contendientes con una raqueta de tenis, una pelota de ídem y un coraje digno de ovaciones.
En 1995 comenzó su carrera profesional con 17 años. Logró el Satélite Argentina 2 y los Challenger de Santiago de Chile y Santa Cruz de la Sierra en el '96. En ese contexto aparecían historias que alimentan su pasión por este deporte. Como cuando se tuvo que operar la muñeca izquierda (es derecho pero pega el revés con las dos manos) y estuvo por abandonarlo todo.
O cuando, con un Cañas sumido en aires juveniles y casi amateurs, Europa comenzaba a descubrir su talento tenístico. Y Guillermo dormía junto con otros tenistas en habitaciones de hotel aguantando ronquidos y olores a pata ajenos. Y había que dormir porque al otro día estaba la chance para continuar, por lo que lo importante era jugar.
En el 2000 las lesiones comenzaron a interferir: estuvo cuatro meses parado por un problema en su muñeca izquierda. También dilapidó ocho meses de la temporada 2003 por otra lesión en su mano. Sin embargo, el golpe de gracia lo encontró en tierras mexicanas. En febrero de 2005 en el Abierto de Acapulco le hallaron rastros de diurético en un control antidóping. En ese momento Cañas ya formaba parte de los mejores veinte del mundo. Lo suspendieron hasta junio de 2007. Parecía haberse tatuado en su pecho la palabra calvario. Más cuando le vedaron la entrada a Flushing Meadows, el Abierto de Estados Unidos de ese 2005. Pero ni siquiera como espectador pudo ingresar. ¡¡Cuánto desprecio!!. Willy pasó a ser el enemigo público Nª 1 que merecía el destierro como pena. Una cruz que debía cargar, aún en desdicha, con toda la entereza posible.
Ahí vale trasladarse al Coliseo Romano, otra vez. Cuando herían a un gladiador, este podía solicitar el perdón. El emperador oía la opinión de la multitud sobre si había luchado con decencia. Si todos agitaban el pañuelo al caído se le perdonaba la vida. Y al gladiador triunfal se lo recompensaba con riquezas y se ganaba el cariño del público. El más preciado honor que podían conquistar era el sable de madera, símbolo de liberación.
No solo Cañas fue exculpado con pañuelos agitados, sino que el sable de madera lo llevó como cábala a Belén, en el norte de Brasil, en septiembre de 2006. Sí, le redujeron la sanción y las canchas de tenis tuvieron de nuevo como protagonista a este luchador incansable. Volvió a foja cero, a hacerse como en sus inicios. Sin ranking en el Challenger de Belén.
Y obtuvo varios challengers, de las cenizas armó su lugar. Cada lunes, cuando la ATP entrega el ranking mundial, Guillermo Cañas ascendía a pasos gigantescos. Y nueve meses después de su retorno llegó a Roland Garros 2007 preclasificado, en el puesto 22. Lo que podría decirse metafóricamente un dulce embarazo.
La frutilla del postre fue darse el lujo de vencer dos veces al rey del tenis actual. Roger Federer quedó arrodillado a sus pies. Primero en Indian Wells y después en el Masters Series de Key Biscaine. El primer partido tuvo como detalle que el suizo se retiró lesionado y eso bajó algo el impacto de la victoria. Por eso en Key Biscaine el exuberante despliegue físico de Cañas y la aplastante superioridad en los tie breaks hicieron que Cañas se alzara con uno de esos triunfos que valen kilates de oro.
Y los elogios cayeron como cataratas. Federer admitió: "Es un gran competidor y mejoró mucho su revés y su saque. No era tan bueno hace un par de años. Es duro volverse a casa con una derrota sobre todo para alguien que pierde tan poco como yo", sentenció.
Solo quedan migajas de lo que supo ser el Coliseo en su auge. En la actualidad ya no existe la plataforma de madera. El deterioro es evidente: las corrientes de agua subterránea, la vegetación y la contaminación de la capital italiana también colaboraron. Pero si usted algún día anda de paseo por Roma, le pido que sea detallista. Todavía en esa obra arquitectónicamente descomunal puede detectar una rara avis. Si afina el ojo va a encontrar en las arenas más despiadadas de la historia a un gladiador tenaz, que emociona con su espíritu infranqueable. Que sabe nadar en la tempestad y regalarle más sonrisas a los fanáticos del tenis.
SEBASTIAN SRUR
EL REFUGIO DEL JUEGO, por Radio Palermo FM 99.5
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