INMACULADA
Ahí va ella. Riega corazones e ilumina rostros. Es que la llama olímpica ha caminado por los mares del planeta. Transportada desde Olimpia, su tierra natal, desanda ilusiones, desparrama sueños en todos los colores. Sus portadores la llevan con demasiado orgullo. Saben que, entre sus dedos, corre parte de la historia.
Una llama que no sabe de edades ni de épocas. ¿Qué será de aquel griego que la acarició por primera vez? Porque esa llama inmortal desvela a la humanidad, avisa la cercanía del evento deportivo más importante del mundo. Ella no discrimina razas ni idiomas. Es tan viajera... aprendió a subir montañas, a lidiar con eternos océanos. Convivió con hombres de galera y bastón, con algunos que se llenaron los bolsillos rindiéndole culto. Culto pagano por cierto. La llama olímpica no entendió su desaparición durante doce años. Claro, desde 1936 hasta 1948 estuvo ajena a su hábitat. Le arrancaron su esencia. La despojaron del placer máximo. Nadie pensó que ella espera cuatro años para materializarse.
En esos lapsos rememora vivencias con las glorias de antaño. Entre esos elegidos, ella adora los cafés con los maratonistas argentinos Delfo Cabrera y Juan Carlos Zabala. ¡¡Tendrían que verle la carita cuando ellos narran sus hazañas!! Ni hablar cuando se aproxima la fecha de comienzo del recorrido. Los preparativos... Con el paso de los años, ella tiene que adaptarse a las costumbres. Le encanta imaginarse en manos de quién andará. Es un ritual tan dulce. Tan especial.
En 1896, cuando se modernizó, le avisaron que, tal vez, su espíritu olímpico desataría conflictos, que por causas políticas la iban a usar para fines perversos. Demasiados Maquiavelos dando vueltas. Un alemán detestable la utilizaría como conejo de indias. Países capitalistas y países comunistas boicoteándose. Pero ella no entiende esas cosas. Y hace bien.
Ella asombra a cada paso, impacta. Como aquella vez que se posó en los dedos de un chico japonés en Tokyo 1964. Ese chico que había nacido el día de la bomba de Hiroshima en 1945. Yoshinori Sakai conmovió a todos con ella, la inmaculada llama olímpica. Sacudió la monotonía de un cimbronazo cuando encendió el pebetero. Por una vez, sólo por una vez, cayó en manos de alguien ajeno al deporte pero mucho más ligado a la emoción. A la vida. Fue el día en que la esperanza se hizo sublime.
SEBASTIÁN SRUR
EL REFUGIO DEL JUEGO, por Radio Palermo FM 99.5
El hogar del espíritu lúdico
(Ganador del concurso Demostrarte 2004 como Mejor Programa Deportivo)
Domingos - 11 hs (la vuelta... olímpica)
El espacio donde los deportistas son los verdaderos protagonistas
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Con: Juan Marquínez, Sebastián Silva, Sebastián Srur,
Luciana López Luongo y Andrés Gilio
El Refugio del Juego reivindica la esencia del deporte como fuente de libertad absoluta y juventud imperecedera. En este espacio los deportistas profesionales y amateurs son los verdaderos protagonistas, y no meros actores de reparto. Se destaca su pasión, el espiritu que realza el valor del Juego, además del talento innato y de las emociones que éstos pueden llegar a generar.